Ángel Vázquez: otros tiempos, otras costuras

Ángel Vezquez en el Zogo Grande

Ángel Vezquez en el Zoco Grande

El siempre polémico y tantas veces cuestionado Premio Planeta, protagonizó en 1962 un suceso harto peculiar. Aquel año se le concedía el galardón a Concha Alós por El sol y las bestias, pero apenas una horas más tarde, el escritor Tomás Salvador que había sido policía antes que fraile, y a la sazón director de la colección Selecciones de Lengua Española de Plaza & Janés; con el olfato adquirido en el Cuerpo, detectó y denunció que la autora galardonada tenía un contrato firmado con su editorial por la misma novela, presentada con el título de Los enanos. Poco después se descubriría que el manuscrito también había sido presentado a un par de premios más. Inmediatamente Concha Alós perdía los derechos al XI Premio Planeta, que pasaba de este modo a la novela clasificada en segundo lugar, por la que habían votado Carmen Laforet, Joaquín de Entrambasaguas e incluso el dueño de la editorial.

La novel de Ángel Vázquez ganadora del Premio Planeta

La novel de Ángel Vázquez ganadora del Premio Planeta

En busca del escritor perdido
Poco se sabía de Ángel Vázquez, autor de Se enciende y se apaga una luz. Residía en Tánger, dónde se le trató de localizar, pero el enigmático escritor acababa de abandonar un mísero empleo de contable y se había trasladado por aquellos días a Casablanca en una busca desesperada de trabajo para poder subsistir. Finalmente la editorial da con su paradero, y le hacen viajar hasta Barcelona para la entrega del Premio y un encuentro con los periodistas que resulta frío y distante, ya que estos le dedican mínima atención a aquel tímido y para ellos gris personaje al que no alcanzan siquiera a perfilar. Prefieren seguir volcados hacia la escritora destronada que continúa ocupando toda la información seudo literaria del momento. En diciembre de aquel mismo año aparece publicada Se enciende y se apaga una luz. Muy pocas reseñas se hacen eco de su aparición. Santos Fontela en Ínsula con tono paternalista cuestiona abiertamente la valía del autor y acaba su reseña afirmando: “Es de esperar que Ángel Vázquez siga escribiendo y nos dé unos frutos más conseguidos para llegar a convencernos de verdad de su categoría de novelista”.

Tánger

La novela ´La vida perra de JuanitaNarboni´

La novela ´La vida perra de JuanitaNarboni´

Esta primera novela de Ángel Vázquez se abre con una frase de Jaime Gil de Biedma: “De mi pequeño reino afortunado, me quedó esta costumbre de calor y una ligera propensión al mito”. Se desarrolla por supuesto en Tánger, pequeño reino afortunado, ciudad que será materia exclusiva de su escasa pero significativa obra posterior, hasta alcanzar con La vida perra de Juanita Narboni una de las cotas más altas de la narrativa española contemporánea. El atractivo malditismo de su autor, difícilmente resultaría entendible en la España de comienzos de los sesenta, ni siquiera pasadas dos décadas. Cuando en 1980 Ángel Vázquez fallece en Madrid, el prestigioso diario ABC, que siempre alardeó de su sensibilidad literaria, apenas dedicó a la noticia una escueta y sin embargo hiriente reseña que días más tarde sería rebatida y criticada en la sección de Cartas al Director por una vecina anónima, cercana a la casa de huéspedes donde el escritor tangerino pasó sus últimos días. Ángel Vázquez nació en 1929 en la mítica y exótica ciudad de Tánger a la que Emilio Sanz de Soto definió como “una deliciosa mentira”. Allí vivirá hasta 1965, cuando la independencia del país ya había desmoronado casi por completo el aura de ciudad internacional y cosmopolita. Tras una infancia triste y traumática por culpa de un padre que pronto les abandonaría, Ángel se refugia en el mundo femenino que gira en torno a la tienda de sombreros que regenta su madre, Mariquita Molina, un atractivo universo en el centro de la ciudad que conformará parte de su materia literaria, oyendo a las clientas y también la extraña belleza de la yaquetía, ese idioma castellano-sefardí que hablaban los vecinos del barrio. Elemento esencial fueron por otro lado las lecturas compulsivas en las bibliotecas públicas de la ciudad y en la Librería des Colonnes donde trabajó de vendedor, descubriendo por entonces la obra de Virginia Woolf, Katherine Mansfield, Henri James, Anton Chéjov o Julien Green.

Las dos caras del espejo
Fue Bernaldo de Quirós en su obra El bandolerismo andaluz quien llegó a afirmar que doblando el mapa de Marruecos y el de Andalucía por el estrecho de Gibraltar, se producía una simetría casi perfecta de las ciudades de ambos lados, llegándose a crear una especie de geografías gemelas. Al anochecer, desde algunos pueblos de la costa gaditana, se perciben perfectamente las luces de las farolas tangerinas que suben desde el puerto hacia el centro de la ciudad. A la caída de la tarde, a muchos habitantes de la ciudad marroquí les gusta contemplar desde un mirador privilegiado la llegada de los barcos al puerto y en la lejanía las débiles luces de los pueblos costeros españoles. Juan Goytisolo trazó su Reivindicación del conde don Julián observando la costa española desde Tánger. Juanita Narboni, protagonista de un monólogo cargado de amargura, mujer lúcida y disparatada como la ciudad decadente en la que trata de sobrevivir a su propia ruina, también lanzaba a veces su mirada hacia el otro lado del estrecho. Quirós compara Tánger con Cádiz. Salvadas las distancias, ambas ciudades tuvieron su momento de libertad y esplendor, pero en un tiempo más cercano, entre los años veinte y finales de los cincuenta fue Tánger la que mostró la genuina imagen de ciudad abierta, permisiva, refugio de todos aquellos que trataban de encontrarse o más bien perderse: Paul y Jane Bowles, Truman Capote, Allen Ginsberg, Tennessee Williams, William Borroughs, Jean Genet… Una tribu de personajes malditos que compartieron ciudad y amistad con Ángel Vázquez, autor difícilmente aceptable en una España por entonces costreñida de grisura. Tal vez por eso su literatura fue difícil de entender, porque aquellos personajes femeninos desinhibidos eran inimaginables por la sección femenina y por supuesto masculina de un país reprimido en todos los sentidos.

La-vida-perra-de-Juanita-Narboni película

Regresar a Juanita Narboni
Afortunadamente hoy se puede regresar a Ángel Vázquez. La editorial Cátedra, en su colección Letras Hispánicas tiene publicada La vida perra de Juanita Narboni con una magnífica y extensa introducción de Virginia Trueba que invita a adentrarnos y a descubrir una de las novelas más significativa de nuestra narrativa última. La editorial Rey Lear ha recuperado Fiesta para una mujer sola novela de 1964 que sufrió los rigores de la censura franquista y fue secuestrada cuando se iba a presentar en la Feria del Libro de aquel año. El cuarto de los niños y otros cuentos ha sido reeditada recientemente por editorial Pre-Textos, también con introducción y edición de Virginia Trueba y un emotivo texto inicial de Emilio Sanz de Soto. Lecturas imprescindibles de otros tiempos y otras costuras.

Escrito por Vicente Alberto Serrano en eldigitaldemadrid el 02/12/2013.

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2 respuestas a Ángel Vázquez: otros tiempos, otras costuras

  1. Annafs azzakia IBN SBIH dijo:

    muy bien y muy interesante

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